La lucha feminista en Argentina



"Las mujeres sólo podemos ayudar a defender la cultura y la libertad intelectual por el medio de defender nuestra propia cultura y nuestra propia libertad intelectual".

Virginia Woolf

El #niunamenos merece un próximo Encuentro

El 3 de junio bajo una misma consigna logramos instalar el tema de que la violencia de género es un problema social, general y urgente. Hasta hace poco tiempo, los abusos, el maltrato y las violaciones eran un problema del ámbito privado subestimado y subvalorizado por la agenda social y política. El “No te metás” y “Algo habrá hecho” fueron  frases patriarcales comunes para revictimizar a la mujer y  conservar los privilegios machistas que existen en nuestra cultura. 

Las dudas en la comunicación no sexista

Las preguntas que nos hacemos las comunicadoras feministas son: ¿Cómo seguimos ahora? ¿Cuáles son los aportes que podemos hacer desde los medios de comunicación y las redes sociales para revertir esta terrible situación en la que todos los días mueren mujeres en manos de sus parejas o ex parejas? ¿Cómo frenar los femicidios? ¿Cómo terminar de una vez por todas con tener que dar la triste noticia de que otra nena fue encontrada brutalmente destruida en una bolsa de basura? ¿Cómo y dónde decir en un mundo con libertad de expresión restringida que sigue existiendo el machismo y la impunidad?

Las posibles soluciones

Existen al menos dos acciones posibles para el resolver el problema: por un lado exigiendo la condena a los culpables. Es decir, que debemos poder identificar a los sujetos responsables de los femicidios y multarnos con una pena acorde a su brutalidad. Hay quienes proponen la cárcel, las multas económicas, existen quienes hablan de cadenas perpetuas y penas de muerte. También se escuchan las propuestas de venganza por acción directa y violenta. Son todas prácticas represivas que difícilmente logren revertir el orden reinante. Por más penas que impongamos, la máquina que produce sujetos violentos seguirá existiendo. Está demostrado que encerrar a las personas no sólo no sirve para reinsertarlas en la sociedad, sino que genera seres potencialmente  más peligrosos. Mientras tanto, con el castigo, llevamos un poco de consuelo a quienes más sufren la pérdida o la violencia, y evitamos en lo inmediato, que más mujeres o niñas estén en peligro. Seguir pensando métodos de sanción efectivos y concretos es una tarea que muchas personas honestas están llevando adelante día a día. 
La otra opción es trabajar en prevención y la forma más eficiente, noble y justa es a través de la educación popular y la comunicación no sexista. Debemos formar a nuestras niñas y niños bajo valores de libertad, respeto y justicia. A las nenas hay que enseñarles hábitos de autocuidado y conocimiento personal. Tienen que saber que el Príncipe azul no existe y por lo tanto no tiene sentido soñar con ser una Princesa. Las nenas deben poder hablar y jugar en igualdad de oportunidades que los varones. A los nenes hay que enseñarles que no hace falta ser macho para ser fuerte y valiente. Los niños y adolescentes tienen que saber que en los juegos lo más importante no es ganar sino divertirse y que los privilegios de género no son buenos porque tienen consecuencias terribles a largo plazo.

El desarrollo feminista 

En los últimos años nuestra lucha ha crecido en número y en organización. En  la década del ‘70 se formaron grupos de autoconciencia en Europa, EEUU y América Latina. En estos espacios se compartían experiencias propias de opresión cotidiana y se llegó a la conclusión de que las particularidades de cada una eran muy similares a las de las demás y nació así una idea que nos unifica a todas: lo personal es político. Llegamos a la conclusión de que la violencia patriarcal tiene que ver con relaciones históricas de poder y no con circunstancias individuales de coyuntura. 
En 1985 la ONU llamó al primer Encuentro Internacional de Mujeres en Kenia (África) y también se hicieron encuentros feministas latinoamericanos y del Caribe primero en Bogotá (Colombia), Lima (Perú) y Bertioga (Brasil) entre otros. Ahí surgieron muchos debates. El más interesante a mi entender tuvo que ver con las mujeres pobres de las favelas en Brasil. Ellas plantearon que los Encuentros debían ser gratuitos, abiertos y democráticos. Las primeras feministas intelectuales tenían ciertos recursos económicos que les permitieron teorizar y producir conocimiento fundamental para entender las desigualdades de género. Sin embargo, faltaba masividad en sus reclamos y demandas. Ahora buscamos y construimos un feminismo que baile al ritmo de los movimientos sociales. El feminismo será de masas o no será nada. 
En estos encuentros surgieron por ejemplo las siguientes fechas: 25 de noviembre “Día Internacional contra la violencia de género” y 28 de septiembre  “Día de la lucha por la despenalización de aborto legal, seguro y gratuito”. 

Estamos por cumplir 30

En Argentina los Encuentros Nacionales de Mujeres (ENM) ya son una práctica social multitudinaria en donde las protagonistas somos nosotras. Una vez al año nos reunimos en distintas ciudades del país para denunciar nuestras opresiones y compartir experiencias y propuestas de acción teórica/práctica. Los Encuentros son autónomos y horizontales. 

El Funcionamiento está garantizado por la Comisión Organizadora (CO) de la ciudad convocante. 

Las tareas de esta comisión son:

Recuperar experiencias de años anteriores.
Trabajar para obtener permisos y habilitaciones.
Convocar a un acto de apertura y uno de cierre.
Definir el recorrido de la marcha.
Hacer las inscripciones y garantizar viandas de comida para las compañeras que las requieran.
Organizar la peña central.
Redactar el documento de bienvenida.

Algunos de los documentos de apertura de otros Encuentros terminaron así:

“Y otra vez, muchas gracias por acercarse, gracias por desafiar la furia de los elementos sociales, gracias por intervenir y gracias por estar con nosotras”. Buenos Aires. 1986

“Si este Encuentro de mujeres nos sirve para ahondar las experiencias, trazar nuevos caminos que podamos ir transitando juntas hablemos cumplido con creces nuestros objetivos”.  Córdoba. 1987.

“Sólo me resta decirles compañeras, amigas, reciban un abrazo fraterno y el deseo de una feliz estadía en nuestra ciudad”. Santiago del Estero. 1990

“A partir de este momento el Encuentro somos Todas”. Tucumán. 1993

“Estamos aquí y vamos a luchar para que la discriminación, la subordinación, el hambre, la desocupación, la corrupción, la exclusión, la impunidad y la injusticia, sean eliminadas definitivamente”.  Buenos Aires. 1996

“Nuestra alegría es por recibirlas, nuestro fervor es por lo que crece, la firmeza es no ceder lo conquistado, la necesidad de resolver nuestros derechos”. Rosario. 2003

Frases extraías del libro “Mujeres que se Encuentran” de Alma y Lorenzo.

La CO está conformada por las mujeres que serán la sede ese año y se divide en 4 comisiones simultáneas: cultura, finanzas, funcionamiento y prensa (esta última tiene que sufrir constantemente el boicot de los medios hegemónicos que silencian casi todo lo que sucede antes, durante y después del evento). 
Se llega utilizando todos los medios de transporte disponibles y se trabaja en talleres.
Al momento de la inscripción (que es optativa) se paga un bono solidario y se entrega una carpeta con mapa del lugar, certificado de participación y lista con los nombres de los talleres y las escuelas donde funcionará cada uno con número y dirección. En una misma escuela funcionan varios talleres en simultáneo. Se estableció un máximo de 40 mujeres por taller para garantizar la privacidad y la circulación de la palabra en los testimonios, denuncias y propuestas. Si hay más de 40 mujeres se abre otro taller con la misma temática. Del taller sobre aborto por ejemplo, han llegado a funcionar más de 12 talleres en simultáneo. La comisión organizadora designa una coordinadora y además se toma nota de todo lo que se va hablando. No se vota: se busca el consenso y en el caso de no conseguirse, se plasman ambos argumentos. Las conclusiones son una síntesis de lo compartido. Los documentos que se elaboran se leen en el acto de cierre y se redactan durante todo el año para hacer un cuadernillo con todas las memorias que se entrega en el Encuentro de Mujeres del año siguiente. 
Pero el Encuentro es también fiesta. Como decía Emma Goldman: “Si no se baila no es nuestra revolución”. En la Peña del sábado a la noche hay bandas y solistas en vivo que hacen un show multitudinario donde festejamos la lucha y los logros conquistados. Lo recaudado en las barras se utiliza para pagar gastos de producción y logística. 
Lo más interesante a mi entender, es todo lo que ocurre también en las calles. Se llenan los bares, restaurantes, micros, taxis, centros culturales, comercios, universidades y  plazas. Se proyectan documentales, se muestran obras de teatros, se arman ferias de artesanías, volanteadas, espectáculos cirquenses, stand up, reuniones, exposiciones de obras plásticas y fotográficas  y radios en vivo. Se hacen muy visibles las cámaras fotográficas y filmadoras. 
La marcha del domingo emana  adrenalia pura. Todo el centro se llena de bombos y banderas. Pancartas con las caras de las que ya no están, cantos de contenido político, aerosoles y quema de muñecos frente a la Catedral son algunos de los rituales más importantes. Algunas de las consignas que se leen y escuchan son:

“Si somos capaces de parir. Somos capaces de engendrar otra historia”.

“Mujer que se organiza no plancha más camisas”.

“Si el Papa fuera mujer el aborto sería ley”.

 “Se va a acabar. Se va a acabar esa costumbre de golpear”.

Los hombres durante los Encuentros de Mujeres

Muchos nos acompañan cuidando a nuestros hijos e hijas en su lugar de residencia. Otros vienen a cocinar, ayudar en lo que haga falta o a vender prensas. Otros nos insultan desde los balcones, desde la puerta de las iglesias o desde la comodidad del sillón del living. Sólo por estos 3 días al año no los dejamos opinar ni decidir. Los compañeros de verdad que anden por acá, estarán en las calles con nosotras. Nos darán abrazos y palabras de aliento. Como lo han hecho siempre. 
En los Encuentros las mujeres pueden participar mucho, poquito o nada. Cada una elige su lugar. Lo importante es tomar la decisión de apostar con nuestros cuerpos a este acontecimiento único en el mundo. 
30 años. 
50 mil mujeres. 
10, 11 y 12 de octubre. 
Mar del Plata. Argentina. América Latina. 
El Encuentro somos Todas.

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